Melo en Birmania (y en Vietnam)


Entre charcos en Hue
28 marzo 2010, 13:04
Filed under: asia, ho chi minh city, hue, saigon, viajes, vietnam

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Como esta mañana cogía el vuelo para Hue a las seis de la mañana y tenía que salir del hotel a las cuatro, anoche fui a un cajero automático para sacar dinero para liquidar el hotel, la lavandería, …

La mayoría de los cajeros vietnamitas solo te dan como máximo 2.000.000 de dongs, que vienen a ser algo menos de ochenta euros, así que eres millonario pero el dinero se va rápido.

Fui a un cajero automático, comencé la operación de extracción y de repente el cajero me dijo que mi tarjeta estaba bloqueada y que consultase con mi entidad.

Me asusté por que en India el año pasado mi caja estuvo a punto de bloquear la tarjeta por que detectó movimientos no habituales de mi tarjeta en el extranjero (en India lógicamente).

Siempre viajo con dos tarjetas de crédito, una Visa y una Mastercard, separadas (una siempre encima y la otra guardada en el hotel), pero comencé a darle vueltas a la cabeza a ver cómo lo podría arreglar.

Si me quedaba sin tarjetas me quedaba sin un duro, no tendría más de 200.000 dongs en el bolsillo (menos de ocho euros), tenía que pagar el hotel, coger el taxi para el aeropuerto esa madrugada, comencé a pensar en Western Unions y otras compañías de envío de dinerio, …, ufff.

Por si acaso busqué otro cajero para confirmar si mi tarjeta estaba bloqueada y en este caso me dijo que no tenía red y no podía conectar con Mastercard, que lo intentara más tarde.

Busqué un tercero y por fin me dió dinero. Imagino que el primer cajero tampoco podría conectar con Mastercard y me dio un mensaje erróneo. En fin, es Vietnam.

Al cabo de un rato recibí un mensaje en el móvil. Uno de los expats españoles con los que había coincidido en al mediodía me decía que habían quedado un grupo de españoles para cenar en in japonés, que si me apetecía habían quedado en el Pacharán a las nueve.

Dudé, por que a las cuatro tenía que coger el taxi para el aeropuerto, pero me apetecía que españoles que vivían aquí me enseñasen la ciudad desde otro punto de vista y fui para allá.

Tomamos una cerveza y fuimos a uno de los mejores restaurantes japoneses de Saigón. Habían reservado un salón privado, al estilo japonés, de esos que te sientas en el suelo y tienes un hueco para meter las piernas bajo la mesa. Muy chulo.

Eramos once españoles. Por un lado gente de unos cincuenta, que llevaban más o menos tiempo viviendo en la ciudad y por otro gente de treinta y tantos, ingenieros de caminos y arquitectos, que dado que el sector está flojo en España se habían venido aquí a trabajar.

Es un país que está a medio hacer, así que si se mueven aquí tienen campo de trabajo.

Cenamos con sake, todo tipo de pescados crudos con soja y wasabi. La verdad es que rico rico. Había estado en algún japonés en España, pero no se parece en nada.

Estuvimos dos horas cenando, nos reímos mucho con las batallas que contaban de su vida diaria con los viets y casi a las doce salíamos del restaurante.

Dijeron de ir a tomar una a un pub que habían abierto en los bajos del Hyatt, en el centro de la ciudad, al lado de la Ópera. Me decían que seguramente fuera el ambiente más pijo de la ciudad.

Era un garito que si lo pones en Castellana en Madrid no desentona. Toda la gente guapa de la ciudad, mucho modelito, mucho postureo, el precio de las consumiciones acorde al entorno, …, una parte de Asia que no conocía.

Iba a irme al hotel, a dormir un rato, pero me dijeron que enfrente, en la azotea del Caravelle había música en directo y unas vistas alucinantes de la ciudad.

Este hotel es un cinco estrellas, seguramente el edificio más alto de la ciudad y durante la guerra de Vietnam era uno de los ejes de los corresponsales de guerra extranjeros en la capital survietnamita. Así que me animé.

Resulta que la banda que tocaba en directo era un grupo cubano que tocaba merengues, bachatas, …, muy divertido. Y disfrutar desde allí las vistas del skyline nocturno de la ciudad es una pasada.

Echamos un buen rato (desde ahí ya no bebí nada por que no quería acabar en el avión como una peonza) y nos reímos mucho con los cubanos, Luego estuvimos charlando con ellos, muy agradables.

Total que, a lo tonto y a lo bobo, ya eran las dos de la mañana y a las cuatro tenía que coger mi taxi, así que para dormir casi nada y despertarme atontado preferí no dormir y me fui a tomar una coca-cola con estos al Apocalypse Now, un garito mítico de la ciudad.

En la planta de arriba no se estaba mal y pinchaban bastante bien, así que echamos otro rato y ya de ahí me fui al hotel, ya eran más de las tres de la mañana.

A esa hora no es raro ver cruzar por medio de las calles de Saigón ratas grandes como conejos. De todos modos no es una ciudad especialmente sucia.

Una curiosidad de muchas guesthouses vietnamitas es que a las doce de la noche cierran la verja metálica completamente (recuerdo hace cinco años que por esta razón no encontrábamos nuestro hotel) y para entrar tienes que llamar a timbre.

En recepción tiran un colchón, el fulano de turno se echa allí a dormir y cuando llamas al timbre, comprueba si eres cliente y te abre.

Llegué al hotel, llamé al timbre una vez, dos veces, tres veces y comencé a oir que el vietnamita de recepción se estaba incorporando.

Abrió un poco la verja (sin quitar el candado) me miró todo legañoso (era el recepcionista al que esa tarde le había pagado la factura) y me dijo que qué quería. Le dije que entrar al hotel.

Me preguntó cual era el nombre de mi hotel y se lo dije (era fácil, tenía el rótulo al lado), me preguntó cual era el número de mi habitación, y a decirle que la 202 abrió de repente los ojos de golpe, me reconoció, me sonrió y me dijo “choli-choly-I was sleeping-now I remember”.

Le dije que por favor me llamara a las cuatro por sime quedaba dormido (eran las tres y media) me pegué una ducha tranquilo, recogí la mochila y a las cuatro sonaba el teléfono y bajé a recepción.

Abajo estaba el recepcionista con otros dos del hotel, en camiseta, con cara de dormidos, comiéndose unos noodles, me sonrió, me devolvió mi pasaporte y me abrieron la verja. Cogí un taxi y al aeropuerto.

He llegado a la terminal de vuelos domésticos, he facturado y por poco me quedo dormido esperando el embarque.

He embarcado, me he quedado traspuesto y hasta que no he aterrizado no me he enterado de nada más. Al aterrizar he cogido la mochila y me he cogido un bus al hotel.

He hecho el check-in, me he pegado una ducha y me he echado tres horas a dormir. Ya recuperado me he ido a dar una vuelta por la ciudad.

Hue me ha recibido lloviendo a mares. Cuando no llueve fuerte, chispea, pero no para. Y la temperatura (por suerte) es fresquita. De hecho hoy ando en camiseta y con el forro polar puesto.

En Vietnam por todos lados hay unas chicas que son como el teletienda, te venden lo más inesperado. Desde cortauñas, hasta libros, pelotas de badminton, gafas de sol, tabaco, … Van paseando con una cajita en brazos donde llevan todo el género y solo tienes que esperar a que pasen.

Yo nunca les había comprado nada, pero una vez que el temporal arreciaba, me he parado debajo de un toldo a esperar a que pasase alguna. En menos de un minuto ha pasado una que entre su ajuar llevaba paraguas plegables y capas de agua.

Le he comprado una capa de agua por menos de un euro y me he dedicado a pasear, me he ido a comer, …

Tras la comida me he ido a ver la ciudadela imperial de la ciudad. Una ciudad dentro de la ciudad, rodeada por un foso con agua y una muralla junto al río Perfume, donde vivía el emperador de Vietnam y su corte.

Gran parte fue destruida por los bombardeos del ejército norteamericano durante la guerra contra el Viet Cong, pero lo que queda merece la pena.

Inmensos jardines con lagos, palacios, paseos, templetes, … Además como chispeaba no había mucho turisteo, así que he estado un buen rato disfrutando del entorno.

Ah, podeis ver algunas fotos aquí.

Desde Hue quería ver mañana las tumbas reales que hay a no muchos kilómetros de aquí y donde se puede ir en una excursión de todo el día en barco o alqilando una moto, pero dado cómo está el tiempo y que no tiene pinta de que mañana mejore he decidido mañana por la mañana coger un bus que me llevará en cuatro horas a Hoi An.

Así que mañana vuelve a tocar mudanza.

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5 comentarios

Desde luego que en este viaje estás teniendo una vida social intensísima y eso que no paras casi nada en cada ciudad ;P

Por cierto, cómo molan los leonacos de las últimas fotos que has subido. Envidia a niveles máximos.

Que no te salgan agallas ni membranas interdigitales…

Comentario por cainSan

La verdad es que mola seguir tu trasiego…
Una pregunta, que este verano, ademas de Birmania, ando pensando recorrer algo de Vietnam… ¿De verdad son tan pesados como dicen en los foros? ¿Hay que andarse alerta y con tantos ojos? O una vez conocido India, no me asustaré mucho…

Saludos, Melo.
Un buen blog.

Comentario por Arkho

Si has estado en India estás vacunado de todo.

Aquí, sobre todo en las ciudades más grandes, si son un poco pesados, pero mucho menos de lo que puedan ser en Delhi o en Varanasi.

Si sales de Saigón y Hanoi te dejan bastante en paz.

Supongo que quién se ha agobiado aquí por la gente es que no ha viajado mucho por Asia.

Comentario por .melo

Hola Meloncio!!

Acabo de leerme todo el viaje del tirón y…muy entretenido…como siempre!!

Sigue disfrutando…cabroncete!!

Habrá que verte pedalenado por Birmania…jejejejeje!!

Un abrazo!!
Roberto

P.D.: Por si te surge…”El barca juega mañana contra el Arsenal en la champions…e Iniesta se ha lesionao….TOMAAAAA!!!!!

Comentario por Barcenato

Un abrazo Rober, ya te contaré a la vuelta.

Comentario por .melo




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